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Cómo acariciar a tu perro respetando sus señales de incomodidad

2026-11-03

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Si tu perro gira la cabeza, se lame los labios o bosteza mientras lo abrazas, afloja los brazos y deja que se aparte. Estos gestos pueden expresar incomodidad en ese contexto. Para mostrarle cariño, puedes ofrecerle una caricia sin sujetarlo y observar cómo responde.

La veterinaria Karla Gastélum, en unas recomendaciones recogidas por La Vanguardia el 2 de noviembre de 2026, invita a prestar atención a estas situaciones cotidianas. Su explicación ofrece un punto de partida útil para la convivencia: permitir que el perro participe en el acercamiento y pueda terminarlo.

Observa qué ocurre durante el contacto

Según las recomendaciones de Gastélum recogidas en esa publicación, algunos perros pueden sentirse atrapados cuando reciben un abrazo fuerte. Girar la cara, lamerse los labios o bostezar durante ese contacto son posibles señales de malestar que conviene atender.

Un gesto aislado no permite asegurar qué siente el perro. La propia información señala que cada animal puede responder de manera distinta. Por eso, evita interpretar cualquier bostezo como estrés o dar por hecho que todos los perros disfrutan de la misma forma de cariño.

Como pauta práctica, observa la secuencia: te acercas, lo rodeas con los brazos y entonces aparta la cabeza. Puedes interrumpir el abrazo sin necesidad de poner una etiqueta a su reacción. Darle espacio es una respuesta sencilla ante la duda.

Ofrece una caricia con una pausa

Gastélum recomienda dejar que el perro se acerque, acariciarlo en el pecho o en un costado y permitirle marcharse. Para aplicar esta orientación en casa, puedes seguir una secuencia breve:

  1. Deja espacio para acercarse. Evita arrinconarlo entre tu cuerpo y un mueble o bloquearle el paso.
  2. Ofrece una caricia breve. Prueba en el pecho o en un costado, sin rodearlo ni inmovilizarlo.
  3. Retira la mano y haz una pausa. Observa qué hace cuando el contacto se detiene.
  4. Respeta que se aleje. Si se marcha o aparta el cuerpo, deja terminar la interacción sin seguirlo para acariciarlo.

Esta pausa es una propuesta práctica para dejar margen de elección; no es una prueba que certifique que el perro disfruta. Si vuelve a acercarse, puedes ofrecer otra caricia y seguir observando su respuesta, sin convertir el acercamiento en un abrazo automático.

Acuerda una forma de saludar en casa

Para trasladar estas pautas a la convivencia, conviene que quienes viven con el perro compartan una regla fácil de aplicar: ofrecer contacto y dejar libre la salida. Así, cada persona puede saludarlo sin exigirle que permanezca quieto entre sus brazos.

Con las visitas, una indicación concreta puede ayudar: «Deja que se acerque y, si se aparta, dale espacio». Evita sujetarlo para que otra persona pueda acariciarlo. Si hay menores, acompaña el encuentro y aplica la misma pauta: sin abrazos forzados ni impedir que el animal se retire.

Si se aparta, termina la interacción con calma

No hace falta insistir para comprobar si acaba aceptando la caricia. Puedes retirar las manos y dejarle espacio. La información recogida por La Vanguardia también atribuye a Gastélum la recomendación de evitar gritos y castigos, y favorecer una comunicación tranquila.

Si las muestras de malestar se repiten o te preocupa su reacción al contacto, consulta con un profesional veterinario para valorar la situación. Estas pautas domésticas sirven para respetar sus respuestas, pero no permiten determinar la causa de su incomodidad. La acción más inmediata es dejar de sujetarlo y permitirle elegir la distancia.

Fuentes consultadas

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